Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta motivación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta motivación. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de julio de 2019

Lo que nunca te han contado de un proceso de selección en pleno siglo XXI: las 3 habilidades/capacidades laborales que pueden ser tan decisivas o más que los estudios, formación y experiencia, a la hora de acudir a un proceso de selección para un puesto de trabajo

¿Nunca antes habías pensado que a la hora de buscar trabajo hay factores que antes no se tenían en cuenta pero que ahora pueden ser decisivos para que te contraten o no?.

Pues sí, queridos lectores: existen una serie de "factores" a los que llamaremos "Habilidades/Capacidades" que son un valor añadido a la hora de que los Recursos Humanos de la empresa que hace la selección de personal nos elija a nosotros y no a otros.

Y es que ya en pleno siglo XXI, no solo basta con tener formación (estudios necesarios para ese puesto en cuestión) y experiencia previa (el requisito más temido por aquellos jóvenes y no tan jóvenes que comienzan una nueva etapa en un empleo que antes no habían pisado): nos referimos a que las empresas que buscan trabajadores, cada vez tienen más en cuenta que la persona trabajadora a incorporar, venga con unos "extras" de lo que de por sí pudiera venir "de serie" (titulación + experiencia laboral para ese empleo); el poseer esos "extras" son un valor añadido en alza que nos hace ganar muchos puntos respecto a otros aspirantes a ese mismo puesto, hasta el punto que puedan decantar la balanza en favor nuestra.

Principalmente, destacaremos 3 "extras" o habilidades laborales que cada vez se tienen más en cuenta en los procesos de selección: estos no son otros que la creatividad, la motivación y el trabajo en equipo.

  • La CREATIVIDAD. La creatividad laboral es la rapidez en la solución de incidentes, el saber responder antes los problemas, el ser resolutivos. Gente que es capaz de hacer tareas repetitivas cual robots hay muchas, pero gente que sean creativos y diferentes hay pocas (y son muy valiosas porque suponen un valor añadido para cualquier empresa).
  • La MOTIVACIÓN. Una persona motivada es el vivo ejemplo del dicho de que "hace más quien quiere que quien puede". De poco le puede valer a una empresa tener a gente con dos carreras universitarias, un doctorado y dos másters si luego están cual plantas en maceta haciendo la fotosíntesis; las personas proactivas, dinámicas, flexibles/adaptables, versátiles, positivas y polivalentes (aunque estén especializadas), con determinación a la hora de ejecutar su trabajo o de alcanzar objetivos laborales, son otro "extra" que hace que esa persona trabajadora suponga un plus de calidad y de tranquilidad para el buen funcionamiento de cualquier empresa.
  • Por último (pero no por ello menos importante), está el TRABAJO EN EQUIPO. Aunque parezca una tontería, no todo el mundo sabe trabajar en coordinación con más compañeros de trabajo, bien por falta de habilidades sociales, bien por falta de experiencia (acostumbrado a trabajar en solitario y de forma independiente), bien por ser anárquico y/o falta de disciplina (no confundir ser creativo con esto último). Basta que un trabajador no sea capaz de trabajar en equipo para que todo el trabajo de un equipo o incluso el proyecto entero de una empresa se pueda venir al traste; por ello, se demanda que el personal que se contrate sea capaz de trabajar en equipo, ya sea liderando y tirando desde delante del carro o ya sea como subordinado y empujando desde detrás del carro. Ciertamente, elegir a personas con este perfil contribuye enormemente a incrementar las posibilidades de éxito económico-laborales de la empresa, independientemente de que también se trabaje la "Cohesión Grupal" (tanto con los nuevos contratados como con el personal "veterano").
Resumiendo, decir que a fecha de hoy ya no solo basta con tener la titulación necesaria y la experiencia requerida para el puesto, sino que las empresas buscan cada vez más a trabajadores que sean creativos, estén motivados y sepan trabajar en equipo.





martes, 29 de junio de 2010

La motivación en la enseñanza-aprendizaje.

No hace mucho tuve la suerte de asistir a una conferencia impartida por un genial coach y consultor -Alfonso Alcántara-. En ella, nos explicaba qué era el "networking", y el alcance del significado de la palabra "persona emprendedora": la diferencia estribaba principalmente en que no es lo mismo decir que voy a emprender que intentar emprender. Y la verdad, es que no iba para nada mal encaminado.

http://yoriento.com


Sin embargo, lo que postulaba (conforme a las "Thinking Heads") que la cuestión no era fabricar emprendedores, sino alentar a los que potencialmente ya lo son, no es extrapolable a mi entender al campo de la enseñanza y de la formación. ¿Por qué?.

Muy sencillo: yo entiendo que la motivación es el 75% del éxito en el aprendizaje del alumnado. La determinación en el alumnado en ocasiones viene por factores intrínsecos (p.e., ganas de formarse para optar a un trabajo mejor remunerado), pero en otras ocasiones encontraremos que para que se llegue a esa "automotivación" hay que favorecerla con factores extrínsecos: en esta ocasión, hablamos de Factores Externos de Motivación.

La labor docente en este campo consiste en analizar el perfil del alumnado más allá de lo percibible, y sacar lo mejor de ellos y ellas. Si nosotros como docentes sabemos "pulsar la tecla adecuada de la motivación" a cada uno/a de las personas que integran nuestro grupo de alumnos/as, tenemos grandes posibilidades no sólo de que el grupo alcance los objetivos del Curso de Formación Para el Empleo sino también que cada integrante se autorrealice: se trata, en definitiva, de conseguir que a través de la motivación individual de cada alumno/a se consiga los objetivos tanto individuales como grupales.

Es cierto que no siempre se alcanzará el 100% del éxito, pero sí que las probabilidades no sólo se vean incrementadas sino que, además, al emplearse en ello el aprendizaje significativo, se aprenda más y mejor lo que impartimos.

En definitiva: la motivación en la enseñanza-aprendizaje no es siempre el que nos lleguen alumnos/as motivados/as, sino también consiste en "fabricar" esa motivación que facilite y potencie la asimilación de lo que se imparte.